Inflación que no cederá
A pesar de los esfuerzos de los bancos centrales globales, la inflación de los servicios y los costos de la energía seguirán siendo altos en 2026. Este escenario "más alto por más tiempo" en los EE. UU. y Europa impacta directamente a Brasil. Con las altas tasas de interés estadounidenses, el capital tiende a abandonar los mercados emergentes en busca de seguridad, ejerciendo presión sobre nuestras monedas e importando inflación.
Balanza comercial en foco
Brasil, como importante exportador de materias primas, está experimentando un dilema. Por un lado, el dólar alto favorece a los exportadores de soja y mineral de hierro. Por otro lado, el aumento de los costos de logística y de insumos agrícolas vinculado al dólar erosiona los márgenes de ganancia. La balanza comercial en 2026 dependerá de la demanda china y de la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
Consecuencias para el consumidor brasileño
La inflación global termina "filtrándose" en los lineales de los supermercados brasileños. Los combustibles y los alimentos son los más afectados, generando presión social y política para medidas de subsidio, que muchas veces empeoran la situación fiscal mencionada anteriormente.
- Commodities: Factor de protección de la balanza comercial brasileña.
- Tasas de interés de la Reserva Federal: el indicador global más importante a seguir.
- Costo de flete: Impacto directo en los márgenes de beneficio de los exportadores.
